En el centro poblado de Pichccahuasi, ubicado en el distrito de Pilpichaca, Huaytará, la adversidad climática está siendo transformada en oportunidad. Bajo el liderazgo del profesor Elvis Albújar, los alumnos de la Institución Educativa Miguel Grau Seminario están demostrando que la innovación no tiene límites de altitud, logrando producir y comercializar fresas, frambuesas y zarzamoras a más de 4,500 metros sobre el nivel del mar.
De la producción primaria a los derivados
Lo que comenzó como un proyecto de motivación escolar ha evolucionado hacia un modelo de negocio sostenible. Para finales de 2025, el proyecto ya había implementado la elaboración de derivados de fresa, incluyendo néctares, mermeladas y licores. Para este 2026, la institución ha dado un salto ambicioso incrementando la producción de frambuesas y zarzamoras, contando actualmente con cinco fitotoldos productivos y un vivero dedicado a la propagación de plantones.
La meta para el presente año es producir 3,000 plantones de estas variedades para abastecer a la provincia de Huaytará y zonas aledañas como Pilpichaca. Estos plantones, adaptados a condiciones extremas de heladas y nevadas, se comercializan a un precio de lanzamiento de 10 soles, representando una oportunidad de diversificación agrícola para los productores de la zona.
Educación STEAM y reconocimiento nacional
El éxito de esta iniciativa se sustenta en el enfoque educativo STEAM + H(Ciencia, Tecnología, Ingeniería, Arte y Matemáticas, más Humanidades), que permite a los estudiantes desarrollar competencias para la vida y el emprendimiento en contextos andinos. Este esfuerzo fue reconocido en 2025/2026 con el premio nacional de innovación educativa de FONDEP para su proyecto «AgroSteam +H Innovación Andina».
Gracias a los fondos obtenidos y a las ventas propias, la institución ha logrado tecnificar su manejo agrícola, utilizando herramientas de precisión como medidores de pH, termohidrómetros y lupas detectoras de plagas. Además, han implementado un modelo de economía circular donde el descarte de la cosecha de fresas se utiliza para alimentar truchas en una piscigranja propia, optimizando cada recurso del proyecto.
Un llamado a la empresa privada: El reto digital
A pesar de los logros y la autonomía financiera alcanzada para insumos básicos, el proyecto enfrenta un desafío crítico: la brecha digital. El profesor Albújar señala que, para que los estudiantes puedan competir en la era de la inteligencia artificial y las habilidades digitales, requieren de laptops que actualmente no poseen.
«Hacemos innovación en condiciones extremas y buscamos que nuestros estudiantes no sean ajenos a la tecnología», manifestó el docente, haciendo un llamado a la empresa privada y organizaciones para colaborar con la donación de equipos tecnológicos que permitan potenciar este modelo de pedagogía emprendedora.
Impacto social y réplica
El impacto del proyecto ya se siente en la comunidad. Padres de familia están replicando los fitotoldos en sus hogares y otras instituciones educativas, como la de Pelapata, han comenzado a seguir los pasos de este modelo exitoso de Huaytará. Con temperaturas que descienden hasta los -8°C, los berries se han convertido en el símbolo de resiliencia y progreso para los jóvenes de Pichccahuasi.





