El encuentro de quienes desde hace años apostaron por la alquimia que busca unir lo que nunca debió separarse —la agricultura y la minería— tuvo como escenario el moderno complejo del Colegio de Ingenieros del Perú, durante la presentación de AGROMIN 2027, la IV Convención Agrominera que se realizará del 26 al 28 de mayo de 2027 en el Hotel Las Dunas de Ica.
La vieja entelequia de “agro sí, minería no” no la tiene fácil ante una propuesta distinta: “agro sí, minería sí” donde el sector minero y agrícola recuperan terreno con hechos.
El empresario minero Juan José Herrera, presidente de AGROMIN 2027 y gerente general de Minera Colquisiri, enmendó la plana al indicar que en la propia operación que dirige está la prueba.
En Huaral, al lado de la empresa, florece un fundo de 60 hectáreas de mandarinas destinadas a la agroexportación, ubicado a apenas 50 metros de sus relaveras, donde el lenguaje minero y agrícola se acerca al milímetro: manejo del agua, producción y acceso a los mercados más exigentes del mundo.
A la reunión llegaron quienes comenzaron el “cultivo” del concepto de que une a ambas actividades económicas, rompiendo el hielo de aquello que parecía imposible: la agrominería.
Entre ellos, el ingeniero Rómulo Mucho, ex ministro de Energías y Minas y presidente fundador de AGROMIN y el ingeniero Alfonso Velásquez, exministro de Producción e integrante de la Comisión Organizadora, quien además fue uno de los primeros impulsores del cultivo de arándanos en el Perú, además de Augusto Baertl, Raúl Benavides, Marcos Garayar y Manuel Olaechea entre otros.
La presentación, a cargo del Ing. Mucho, comenzó señalando la urgencia de volver a reunir lo que estuvo unido durante milenios.
Fue cuando el presidente de la Asociación de Gremios Productores Agrarios del Perú, Gabriel Amaro, llevó la discusión todavía más lejos.
Sostuvo que tanto la agroexportación como la minería vienen siendo perseguidas y cuestionó lo que considera intentos de romper el marco legal que permite su desarrollo.
“A la agroexportación como a la minería se les está persiguiendo. Se quiere romper el marco legal”, afirmó. Y lanzó una pregunta que trasladó la discusión de los grandes números a las regiones:
¿Qué habría en las regiones sin la agroexportación en el Perú?
Amaro advirtió sobre las consecuencias que tendría afectar los proyectos de irrigación y evocó, en ese contexto, el conflicto generado alrededor del proyecto Conga. Pero su preocupación iba mucho más allá de las hectáreas sembradas.
“¿Qué pasaría con los dos millones de trabajadores? ¿Y con toda la cadena de servicios que acompaña a la agricultura?”, preguntó. Porque la agricultura, explicó, no termina en la chacra.
Más allá de la metodología de esas cifras, su argumento apuntaba a una realidad que suele perderse cuando se habla solamente de agricultura: el campo sostiene una economía mucho más grande que la que aparece en una estadística de producción agrícola.
Para Amaro, AGROMIN puede representar una oportunidad para cambiar el rumbo.
“El evento es sumamente importante porque podemos cambiar la historia de los últimos diez años”, sostuvo.
En ese momento, casi naturalmente, apareció otra de las palabras que marcaron la noche: comunicación.
“Somos malos comunicando”, dijo Juan José Herrera. Y quizá allí se encuentre una de las claves de toda esta discusión. Fue precisamente allí donde apareció AgroNegociosPerú.
Rómulo Mucho hizo una mención especial a nuestro medio de comunicación al recordar una de nuestras ediciones en la que abordamos, desde una perspectiva periodística independiente, el impacto de la actividad minera en el entorno de Las Bambas.

El caso de Challhuahuacho resulta particularmente ilustrativo. Lo que durante años fue un pequeño poblado terminó transformándose en un importante centro urbano y comercial de Apurímac, alrededor de una dinámica económica que trajo nuevos hoteles, comercios, panaderías, servicios, emprendimientos y oportunidades.
Hoy el distrito supera los 20 mil habitantes.
Y es que el agricultor no necesariamente consume los medios generales o especializados en minería. Y si la minería quiere construir una relación con el agro, necesita comunicar a través de los medios que a diario toca temas del agricultor, el agroexportador, el productor y toda su cadena.
En ese sentido, AGROMIN 2027 además de juntar empresarios mineros y agricultores en un mismo auditorio crea un nuevo discurso, renovado como año a año se hace con la tecnología del agua, ambiente, productividad, empleo, inversión, infraestructura, innovación y desarrollo territorial.
La próxima cita en Ica tendrá un significado que va más allá de una convención.
Del 26 al 28 de mayo de 2027, en el Hotel Las Dunas, empresarios, productores, autoridades, profesionales y representantes de distintos sectores volverán a encontrarse y allí estará AgroNegociosPerú para llevar el mensaje que de allí salga al público agrícola que espera saber con ansias noticias de la agrominería.





