EXPOMINA, una feria de enorme potencial para la cultura pro-minera

Por José Calderón

Leía en National Geographic sobre el el «luto» del pueblo de Singapur tras perder  el primer lugar como  el puerto más importante del mundo, desplazado por Shanghai. Un país con tan alto nivel de educación,  consciente de sus fuentes de poder y riqueza, con el espíritu competitivo en su ser, a diferencia de nuestro Perú de hoy estancado por las circunstancias en el Tungsteno de Vallejo,  petardeado por micro ONGs, perdiendo la guerra cultural en una siembra de descontento inexplicable.

Reflexiono sobre esto tras asistir hace algunos días atrás a la Feria Expomina 2022 en el Jockey, que pese a su gran concurrencia especializada, aún dista de ser una constructora de cultura minera – algo que debería generalizarse entre todos los peruanos- más aún, siendo la minería el primer motor financiero del país y una gran correa de transmisión de alta tecnología.

Es plausible , sin embargo, que la Expomina haya sido para todos gratuita,  un evento tan espectacular como este debería  ser la partida de nacimiento de una siembra de cultura minera, con visitas guiadas de delegaciones de estudiantes.

La feria trascendía al interés de este sector pues estaban todos los actores con soluciones tecnológicas para otros sectores aparte del minero, como la agricultura, por ejemplo. Se podía encontrar grandes tuberías o válvulas para los sistemas de riego en todo el país, equipos sea en conducción, análisis de suelos y aditivos poderosos para evitar las filtraciones. Generación eléctrica, automatización, etc.

Faltaron letreros que señalaran los valores del aporte minero al PBI nacional, o detalles de milagros tecnológicos mineros que vayan despertando el interés y la admiración en cada peruano que necesita incorporar estos logros a su orgullo nacional.

Y desde luego que había cómo. Pues si nadie sabía que en el Perú los poderosos vientos que dieron nombre a la cultura Paracas nos brindaban uno de los lugares de mayor potencial eólico,  en esta Expomina se presentaban las enormes torres eólicas francesas de ENGIE para generar los 260 megavatios para usos mineros.

¿Cuál es la cultura de los empresarios peruanos para haber aprendido tan rápido a ser los primeros en agroexportación o en algunos sectores mineros? Un asunto que no será del interés de los antropólogos del pasado. 

Una empresa de centrífugas, HEINKEL, consultada si también ofrecía sus productos a la industria de la caña de azúcar -donde se están dejando los difusores por centrífugas-  nos ofreció algunas diferencias culturales entre el empresario de un rubro respecto al otro. Las operaciones azucareras, dijo, son tan enormes como muchas operaciones mineras pero los empresarios de ese campo no tienen cultura de invertir en volúmenes como los mineros, nos dijo. El minero es un apetente de tecnología y gasta para ganar eficiencia.

Muchos tienen la vieja foto del Perú como un país que mueve tierra y vende mineral en bruto, sin la producción exportable de ánodos o cátodos en volúmenes enormes, en procesos sumamente complejos. ¿Por qué no estaban los profesores de ciencias naturales o química de los colegios allí?

¿Es posible ver a la minería como un hecho cultural? Desde luego, solamente así se puede vencer a quien sataniza o caricaturiza esta actividad, pero por más intentos que hagan los comunicadores de las mineras, aún no han podido comprometer en nada a la sociedad no especializada,  contaminada permanentemente por las ONGs.

La minería como se vio en la Expomina es un lienzo realmente específico y espacioso que desde hoy debiera trascender a su propio tiempo y espacio, como Vallejo.

La forma de ver la minería es multiforme, pero no desarrollada, “solo para conocedores”, se limita a las centrífugas, procesos de flotación y tecnologías inimaginables, pero va perdiendo la batalla cultural al encontrar en terrenos donde ONGs llamadas ahora  “observatorios de conflictos” son expertas en componer cuadros de “descontento”.

Es un hecho que empresas como Angloamerican así lo han entendido, pero el cómo es lo que se debe trabajar pues el prejuicio antiminero existe más allá de las zonas de influencia. 

Cultura no solo es poesía, teatro y pintura. En las páginas culturales del diario Handelsblatt de Alemania se habla del reciente libro de Marcel Fratzscher  que problematiza el comportamiento del ahorro de los alemanes.

Por eso es importante que la feria haya sido una oportunidad para el ciudadano común de ver por dentro la vida íntima de una minera, donde encontramos a empresas de transporte de personal, así como otras que encuentran en los campamentos un mercado enorme para los colchones.

Es decir, la vida de una minera va mucho más allá de los formidables laboratorios electrónicos o los sistemas de conducción de fluidos con sifones invertidos capaces de resistir presiones que desafían toda ley de la gravedad, sino que esos tractores simbolizan a los modernos Hércules de nuestros tiempos.

Para los amantes de los autos podría haber sido una delicia encontrar en esta feria aceites de alta tecnología con el poder de reducir al mínimo el desgaste de motores en una industria de costes millonarios.

No se puede negar que la exposición ha sido un deleite estético, que bien podría haber sido visitada por los jóvenes estudiantes de diseño o ingeniería para comprender a los Arquímedes de nuestros tiempos,  maquinaria de miles de caballos de fuerza para mover y transportar millones de toneladas, lo cual nos actualizaría en nuestros tiempos.

Una feria donde hasta la igualdad de género se hizo presente hecha negocio, con la nueva maquinaria adaptativa que traía VERTYCAL para solucionar la capacidad cinética de las mujeres, por ejemplo al hacer sumamente suave el manejo de válvulas, que antes solo era un trabajo exclusivo de hombres.

Cómo no mencionar los topos rodantes de TALPA manejados con controles absolutamente electrónicos -oportunidad para los gamers expertos en juegos de consola- y no es broma, pues en la feria uno se entera que el manejo de esta maquinaria no es nada difícil para chicos autoentrenados en amanecidas de video juegos.

Una feria donde los drones llevados por DATACONT cobraron protagonismo, inteligentes, precisos con lentes cada vez más luminosos, capaces de leer las formaciones de la tierra que delata el detalle necesario antes de emprender una millonaria prueba de exploración.

Yanacocha-Newmont, si, decidió participar en este ámbito con un stand presentando en grandes pantallas sus políticas de apoyo comunal en ganadería, plantas de oxígeno y otros, señal de que les preocupa demostrar su impacto en las poblaciones cercanas. 

Cierto es este fue el lado de la feria con presencia de la industria auxiliar pues los representantes de las empresas mineras participaron de las diversas plenarias de la IV Conferencia Internacional de Minería.

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