Crisis del coronavirus ya afecta al café peruano

Por José Calderón Torres

El café, una actividad productiva a la que se dedican unas 230 mil familias en todo el país, afronta uno de sus más inciertos momentos. A puertas de iniciar cosechas, este importante producto bandera del agro peruano,  enfrenta los embates de la crisis del coronavirus. Sin mano de obra, por el aislamiento social, los productores se debaten entre la incertidumbre económica y el temor del contagio en alejadas zonas de producción amazónicas.

El coronavirus ya ha llegado a algunas poblados cafetaleros  de la amazonía peruana y el temor de que se propague a otras es creciente.  El aislamiento natural de estas zonas, generalmente de bajos recursos, se ve acentuado ahora con el desconcierto y temor.

El tránsito interno, de cuenca a cuenca, es muy complicado. Y es que el temor a ser contagiados por los foráneos se agranda por tratarse de zonas absolutamente huérfanas de servicios médicos sean hospitales o una simple posta.

Foto- Víctor Diaz, caserío La Fortaleza,San José del alto- Jaén.

Terrible escenario

Esto configura un terrible escenario para para la vida y el mercado del café, más ahora que se acerca el tiempo de cosecha. Sin tránsito, sin transporte  y sin mano de obra el panorama es incierto. El café en grano representa para el país ventas promedio por US$ 800 millones en tiempos normales y aunque es un producto de agricultura tradicional, es uno de los mayores ítems de la agroexportación peruana. 

Los primeros granos ya están siendo comprados a precios miserables por parte de  acopiadores piratas, e incluso canjeados por alimentos en lo peor del aprovechamiento de la circunstancias por el coronavirus.  

Mientras en el norte peruano algunos productores tienen dificultades para desplazarse, al haberse cerrado las vías, en el sur miles prefieren regresar a sus fincas alejándose del peligro del coronavirus que ronda, especialmente en zonas como Cusco, donde hay mucha presencia de turistas.

A esto se agrega que hasta ellos no llegan noticias de bonos ni de depósitos bancarios como ocurre en las ciudades.

No pasa nadie

Pero no solo el café, los cacaotales también están sufriendo el abandono ante la falta de mano de obra y cash para pagar los jornales. La amenaza de las plagas ronda como la de la moniliasis que aparece a la semana de abandono de la planta.

En el centro del país, Pichanaki, Satipo, en Junín,  hasta los nativos -con hábitats en zonas eminentemente cafetaleras- han sido instruidos de no dejar pasar a nadie.

Las autoridades de Satipo se reunieron en el puente Capachari, para intensificar el control del pase vehicular no solo hacia la provincia de Satipo sino también el ingreso hacia la jurisdicción del distrito de Río Tambo, llamando  al jefe de la Comunidad Nativa de Capachari para que active su comité de autodefensa y haga prevalecer el estado de inmovilidad social. Así lo informó el alcalde de Pichanaki, Raúl Aliaga.

Una corta primavera

Las noticias que vienen del exterior no son nada optimistas para este sector. En febrero unas 60 mil cafeterías entre Estados Unidos y Europa, sin contar las 2,000 distribuidas por Starbucks en China, habían cerrado y la política mundial de distanciamiento hace difícil pensar  que las abran ahora ni en cierto tiempo. ¿Qué va a pasar con el negocio? Incertidumbre, es la respuesta.

La crisis ocurre en medio de una primavera de precios, tras una mala racha de más de dos años.  Los precios por ahora siguen altos, habían llegado a US$ 140 el quintal. Ahora están sobre los US$ 120, una caída de  20 puntos aproximadamente.

Importadores

Mientras esto sucede en el campo, “los importadores de café están acumulando ante temores por los cierres de emergencia debido al coronavirus y las tostaduría y comerciantes están acumulando porque anticipan una ruptura en el suministro”, informó la Cámara Peruana del Café y el Cacao. 

Señalan que  “la incertidumbre afecta la disponibilidad de mano de obra para la cosecha, trabajadores en plantas de proceso y disponibilidad de contenedores para la exportación”.

“La pandemia global ha incitado a los gobiernos alrededor del mundo a imponer severas restricciones al movimiento en un intento por detener el esparcimiento del virus. Las cadenas de suministro se están respaldando mientras que la capacidad de flete aéreo se hunde y las compañías pugnan por encontrar suficientes conductores de camión y equipos de envio”.

Negociaciones suspendidas

Hace unos días, Herbert Quispe Palomino, gerente de la cooperativa agraria cafetalera Huadquiña, una de las mejores exportadoras de cafés finos del país advirtió que muchas negociaciones quedan a medias porque fueron suspendidos los encuentros feriales de cierre de negocio en Estados Unidos.  

Se acercan las cosechas

Omar Narrea, profesor de la Escuela de Gestión Pública de la Universidad del Pacífico ha señalado en un artículo replicado por la Cámara Peruana del Café y el Cacao “Como se sabe, la cosecha del café en el Perú empieza en marzo y toma hasta septiembre. Es decir, cuando la mayoría de cerezas están maduras, el caficultor busca el apoyo de peones para la recolección uno por uno de los frutos del cafeto”.

Opina que “conseguir peones para la cosecha o transportar la producción de la chacra al centro de acopio se presenta como un gran reto para personas humildes a las que se les dificulta tramitar el permiso de libre tránsito. El apoyo de  los municipios de zonas cafetaleras debe ser vital para coordinar con la Policía Nacional el otorgamiento de los permisos en físico y mejorar la supervisión”. 

En campo norte

Gerardo Medina, uno de los mayores conocedores del mundo del café y cacao peruano, no se aleja de esta idea. Desde su finca de Tarapoto observó que en el norte ya se siente falta de mano de obra, debido a que no hay movilización de gente lo que genera una situación muy difícil para el sector cafetalero peruano.

En su cuenta de Facebook ha hecho la siguiente radiografía: “Situación muy difícil, para el sector cafetalero peruano, para fincas de zonas bajas, donde las cosechas fuertes van de febrero a abril, pueden ser de 10% a 15% de productores (alrededor de 30,000 familias a nivel del país). No hay cosechadores, difícil transitar en algunas comunidades, no hay negocios de café pergamino abiertos; se están aprovechando algunos malos acopiadores, aún con el precio alto en la bolsa, están pagando precios bajos; muchos venden en bodegas y almacenes de víveres de primera necesidad; algunos de ellos están sacado alimentos a cuenta de la cosecha, algo que no se hacía hace más de 15 años. Hay algunas empresas y organizaciones que están recibiendo café y haciendo transacciones a cuenta, porque no hay laboratorios para analizar la calidad para el precio final. Aun así, se tiene que seguir con el aislamiento social. 

JNC

Por su parte la Junta Nacional del Café, ha lanzado un comunicado señalando que se vive una gran incertidumbre en las zonas cafetaleras ante “obstáculos para el desplazamiento de los productores a sus fincas, impidiendo, inclusive, el transporte y venta local de café pergamino, bajo el pretexto que “no es producto de primera necesidad”. 

Ha coincidido en que hay escasez de mano de obra para el pronto inicio de la cosecha, y la liquidez de fondos para los salarios. 

“De no resolverse con urgencia estas trabas, habrá menores cosechas, abandono de plantaciones y mayores pérdidas en la economía de las familias cafetaleras”. 

La producción del año 2019 reportó una caída del 12.2%(245,600 TM) de café verde, en relación al 2018 (280,680 Tm). Este año la cosecha será menor, de no corregirse el impedimento a labores de cosecha y venta de café pergamino para comprar alimentos.

Quillabamba, Santa Teresa…

Pero el ánimo en alto no impide el avance del coronavirus ya hizo su primera “pica en Flandes” en el más importante centro cafetalero del sur del país: Quillabamba. 

Según el caficultor, Santiago Aguilar, de Santa Teresa, alturas de La Convención, Cusco, la situación es difícil por otros factores. Muchos vivían de la producción del café y el turismo. En su caso, como caficultor independiente, sin una salida a las ciudades, y sin turistas en Santa Teresa,a donde llegaban por miles, su pequeño negocio quedó estancado. 

Cafés especiales

La falta de laboratorios de catación hace muy difícil que aquellos caficultores que se esforzaron en producir granos especiales tengan dónde catar. El resultado sería precios bajos, a granel, volver al lugar de donde salieron para escapar de la pobreza.

Miedo y rumores

La ola de rumores y pánico empeora la situación. La Municipalidad de Sandia, en Puno, productora de cafés campeones del mundo desmintió que un menor de 14 años fuera portador del COVID-19 en la ciudad de Sandia.

Pobladores del VRAEM reclaman no dejar pasar a ninguna persona ni siquiera a las personas que están trayendo alimentos en sus camiones.

2 comentarios

  1. La provincia de san ignacio en la region cajamarca tambien somos cafetaleros con premios internacionales ganados , en este comebtario o noticia no se dicen nada de mi tierra.gracias

  2. En las principales bolsas el corona virus ha empujado el precio a la alza. Mientras en países productores como Perú el precio ha disminuido considerablemente debido a problemas logísticos. Cabe mencionar que cientos de cafeterías se han cerrado en Europa por la pandemia.

Responder a Jose luis saavedra ramirez Cancelar respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s